¿Qué es Thomy?

 

Thomy es un kit de insulina para niños con diabetes tipo 1 (4+). El conjunto contiene tatuajes temporales que permiten a los niños recordar dónde se han inyectado previamente la insulina, y una pluma de insulina diseñada específicamente para la mano de un niño.

 

La diseñadora Renata Souza Luque de 24 años ha sido la creadora de este kit de inyecciones que pretende ayudar a los niños diabéticos para que aprendan a ponerse por sí mismos las inyecciones.

 

Las inyecciones suelen ser una de las partes más ‘traumáticas’ durante la infancia. Y si a esto le sumas el factor de aprender a inyectarse la insulina por sí mismos, los niños diabéticos se enfrentan a una gran dificultad para su corta edad. Por ello, la diseñadora Renata Souza, ha creado este prototipo para ayudar a estos niños y niñas.

 

¿Cómo funciona este kit de insulina para niños llamado Thomy?

 

Los tatuajes temporales de Thomy indican visualmente dónde se inyectó previamente el niño. Estos tatuajes funcionan utilizando un lenguaje de diseño general: la tinta negra permanece en el cuerpo y el punto de color se elimina con una almohadilla de alcohol antes de cada inyección, lo que garantiza que el paciente desinfecte el área.

 

Después de un par de días, el tatuaje ya no tendrá color, lo que indica que es hora de elegir otro diseño y rotar a otro sitio de inyección. El segundo componente de Thomy es una pluma de insulina no desechable que es fácil de agarrar y controlar por un niño.

 

La forma es divertida y versátil, lo que permite a los usuarios agarrarla de diferentes maneras. Es compatible con cartuchos de insulina estándar de 3 ml y agujas para bolígrafos. La esfera de liberación del bolígrafo está cubierta de plástico termocrómico. Este plástico cambia de color con la temperatura, por lo tanto, cambia de color cuando lo toca.

 

 

¿Cómo fue el proceso de diseño de Thomy?

 

Renata Souza lo primero que hizo fue identificar los 3 problemas principales: sitios de inyección rotativos, factores ergonómicos y administración completa de la dosis. Luego comenzó a hacer bocetos de ideas, haciendo ilustraciones complejas para los tatuajes. Pero se dio cuenta de que no funcionarían después de hacer más investigaciones médicas.

Pensó que tenía que seguir un patrón específico (espiral, círculo, etc.) para los diseños de tatuajes, pero después de entrevistar a los médicos. Hizo las pruebas de usuario y se dio cuenta de que la prioridad era la simplicidad y la intuición, para evitar errores.

 

Eligió el tamaño de los puntos específicamente porque es la cantidad exacta de tinta que es fácil de quitar con una almohadilla de alcohol pero no demasiado pequeña para que pueda ser borrada con la fricción de la ropa. En cuanto a la pluma de insulina, comenzó explorando la forma de la mano de un niño, su agarre y su coordinación.

 

Este proyecto demuestra una vez más que el diseño no es una disciplina meramente estética y contemplativa, sino que se trata de una herramienta imprescindible para nuestra sociedad ya que resuelve problemas reales.

 

Quería encontrar una forma que pareciera natural para ellos. También quería crear un bolígrafo no desechable para reducir el desperdicio y crear un vínculo emocional. Después de la prueba del usuario, redefinió el tamaño y la forma del modelo; Exploró la posibilidad de tener el pigmento termocrómico en todo el lapicero, pero decidio que era más un juguete que una herramienta médica.

 

 

 

 

Fuentes: Graffica, Página web de Renata Souza, Premios James Dyson Award